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Parashot Nitzavim y Vayelej |
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Este Shabat se dará lectura a dos Parashot: La Parashá de Nitzavim “Erguidos”, del libro de Devarim, y la Parashá de Vayelej Moshe: “Y fue Moshé”, también del libro de Devarim. Corresponde al séptimo y último Shabat de consuelo. En la Haftará, el profeta Isaías habla sobre el goce del pueblo de Israel con Dios “…Así Ado-nay Elo-him, hará brotar la justicia y la gloria ante todas las naciones…”. |
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Resumen de Nitzavim Te reunirá de entre todos los pueblos Proclama Moshé públicamente el pacto entre Dios y el pueblo de Israel, recordándole que éste no era solamente con los que estaban allí de pié presentes, sino con los que no están presentes también. No desviar el corazón hacia otros dioses, pues esto Dios no lo perdonará, encendiéndose su furor contra la tierra de Israel, desarraigándolos y desterrándolos, dejando la tierra de Israel estéril; y en las generaciones posteriores, cuando las naciones se pregunten sobre este mal sobre la tierra de Israel, sabrán que era porque habían abandonado el pacto con Dios, después de haberlos sacado de Egipto, y sirvieron a otros dioses. Pero cuando pasen las bendiciones y las maldiciones que Dios había expuesto y desde el país del destierro donde te encontrares, retornares a Dios con todo tu corazón, entonces Dios se apiadará de ti y te reunirá de entre todos los pueblos, trayéndote a la tierra de tus ancestros, acrecentándote más que a tus padres. Dios abrirá tu corazón para amarlo; Castigará Dios a todos tus enemigos que te habían perseguido y tú comprenderás y cumplirás todos los Mandamientos que les estaba entregando ése día. Cuando obedezcas el Mandato de Ado-nay, escrito en la Toráh, mandato que no es imposible de cumplir ni de entender, ni está lejos de ti, pues está en tu boca y en tu corazón, habrás escogido la vida y el bien y te bendecirá Dios en la tierra donde tu vienes para poseerla. Pero si se desviare tu corazón y te postrares a otros dioses, entonces os perderéis. Puso entonces como testigos: el cielo y la tierra. Dio Dios a escoger entre la vida y la muerte, la bendición y la maldición, habrás de elegir la vida, para que vivan tú y tu descendencia.
Resumen De Vayelej Orden de leer la Torah
En esta parashá se despide Moshé del pueblo a la edad de 120 años, recomendándoles que al entrar a tomar la tierra, con Yehoshúa al frente, fuesen fuertes y valerosos ya que Dios los estaba acompañando. Nombró oficialmente ante el pueblo a Yehoshúa como sucesor que los guiaría, recomendándole ser fuerte y valiente y recordándole que Dios es el que va delante de él. Escribió Moshé ésta Toráh y se la entregó a los Cohanim y a todos los ancianos de Israel, encargándoles que en la fiesta de Sucot del año de Shmitá (el séptimo año de descanso de la tierra), Cuando todos estén reunidos, se leerá la Toráh frente a: hombres, mujeres, niños y forasteros que vivan en la tierra de Israel, para que escuchen, aprendan y cumplan con la Ley. Convocó Dios a Moshé y a Yehoshúa en la Tienda de Reunión y le dijo a Moshé que ya iba a morir y a reunirse con sus padres, le contó que el pueblo se iba a corromper con otros ídolos motivo por el cual iba a ocultar Su Rostro permitiendo que le sobrevinieran grandes males. Le pidió que escribiera un cántico que le iba a dictar y debía enseñarlo al pueblo (el cántico aparece en la próxima parashá), por haber abolido el pacto establecido con los patriarcas. Finalmente lee Moshé el cántico al pueblo. Ordenó Moshé a Yehoshúa Bin Nun ser fuerte y valiente y a los levim quienes portan el Arca del Pacto, tomar la Toráh y colocarla al lado del Arca que estará como testigo. Congregó a todo el pueblo y les advirtió que se iban a desviar del camino, por lo que en la postrimería les iba a ocurrir el mal.
Explicación Vayelej, Debarim 31:1 à “Fue Moshé y habló las palabras estas a todo Israel”.
S.R. Hirsch explica que en ésta oportunidad no llamó Moshé al pueblo a su presencia, no los congregó en una asamblea como acostumbraba hacer comúnmente cuando debía comunicarse con ellos en Nombre de Dios, sino que “fue”, se dirigió él mismo al encuentro del pueblo para despedirse de ellos con la sencillez absoluta, tan propia del carácter de quien el versículo atestigua en Bamidbar 12:3: “Y aquél varón, Moshé era muy modesto, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra”. En ése momento Moshé había sido el hombre más grande y poderoso que existía, tanto a la vista del pueblo de Israel, como a la vista de los pueblos que supieron de la salida de los hebreos de Egipto con la mano fuerte de Dios. Moshé pasaría a convertirse, en la historia judía, como el mayor de los profetas, el único que había hablado “cara a cara” con Dios. El que medió entre Dios y el pueblo de Israel, quien no permitió que Dios destruyese a su pueblo durante los momentos de rebeldía. Es el Moshé quien a edad avanzada de 120 años, se levantó y personalmente se dirigió al pueblo, para despedirse dando la dignidad al pueblo de ser él quien se acercara a ellos. El no deseó que se le recordara sino que el pueblo siguiera avanzando en su carrera de ser la luz y enseñanza de las naciones. Un líder verdadero, sabe que su obra no debe haber sido para engrandecerlo a él personalmente sino para engrandecer la obra Divina y su continuidad. Cada ser humano tiene una misión en la vida, la cual debe ser el proyecto para que genere un bien hacia afuera. Cualquier beneficio propio, le reduce peso al objetivo y desaparece cuando el beneficiado debe partir de la vida.
Vea el video del rabino Alfredo Goldschmidt
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