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El Presidente iraní aseguró transparencia pero reprimió |
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''Las elecciones en Irán son las más limpias del mundo'' |
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Las sospechas por el fraude electoral en Irán causaron graves enfrentamientos entre los simpatizantes del presidente Ahmadinejad, que habría sido reelecto, y los opositores seguidores de Mir Husein Musaví.
Por Natali Blugerman para Radio Jai |
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Las elecciones fueron el viernes y una parte significativa de la población esperaba que se diera el cambio de liderazgo que prometía un giro en la realidad que viven varios sectores, que no adhieren a las políticas hiper conservadoras del actual presidente Moahmoud Ahmadinejad.
El caos empezó cuando se dieron a conocer los resultados, que separaban a los dos candidatos por una gran diferencia y adjudicaban el triunfo a Ahmadinejad por el 62,6%. Las repercusiones por la noticia no se hicieron esperar y la gente salio a la calle a protestar por, lo que aseguraron, eran números manipulados. Hubo incendios y lugares destrozados. La policía, a su vez reprimió y detuvo a alrededor de 200 personas entre el viernes y hoy en Teherán, la capital iraní.
Los manifestantes eran mayormente jóvenes, que junto con gran parte de la población femenina, eran quienes más apoyaban al candidato Mir Husein Musavi por sus ideas reformistas.
Por su parte, el Presidente, aseguró que los resultados eran fidedignos y recalcó que las elecciones en Irán eran “las más limpias del mundo”. Aunque de inmediato tomó una serie de políticas “preventivas” para que las reacciones ante los resultados se apaciguaran.
Entre ellas se destacaron: el cierre de la página oficial de Internet de su oponente Musavi, donde este pedía a sus seguidores que se manifestaran “en forma pacífica y legal” en contra de este resultado; y la no renovación de la licencia a los periodistas nacionales y extranjeros que informaban sobre los acontecimientos post electorales y a los que acusó de haber hecho un “complot” en su contra.
Estas decisiones limitaron categóricamente la libertad de prensa en el país, y no hicieron más que reivindicar las dudas sobre la legitimidad de los resultados oficiales de los comicios.
En este sentido, varios países de la Unión Europea, Estados Unidos e Israel expresaron su preocupación por la violencia desatada en Iran, de la que el gobierno es partícipe, y revelaron su turbación sobre el rumbo político que se podría tomar en la región si no se demostrara que los números fueron cambiados.
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