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aires de antisemitismo en buenos aires |
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Mucho Filo |
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Jóvenes judíos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires se unieron para decir basta a las constantes insignias antisemitas que se repiten por los pasillos de la entidad. Sus denuncias pusieron en evidencia las adhesiones de dirigentes políticos y académicos. Jose Luis Moure, el organizador de un acto polémico envío su descargo. Cómo sigue este cuento de nunca acabar...
· El rechazo de la DAIA · Carta a las autoridades de la Facultad · Testimonio de una testigo presencial del acto · Comunicado de prensa de la Facultad |
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En julio de 2006, un grupo de alumnos, ex-alumnos y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires decidió reunirse con el objetivo de luchar contra el antisemitismo reinante en los pasillos de la sede ubicada en la calle Puán 480. Su lucha se plasmó en un sitio web, donde publicaron una carta a la comunidad académica acompañada de fotos que dan cuenta de pintadas y carteles.
Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos por probar que muchas de las proclamas antisemitas “tratan de probar un disfraz antiisraelí o antisionista que se hace cada vez más transparente”, lo único que obtuvieron del decano Hugo Trinchero fue “un ruidoso silencio”.
La situación saltó a los medios de comunicación nacionales a partir de un acto de índole académico que se volvió una manifestación profundamente antisemita, organizado por las Cátedras Libres de Estudios Árabes y de Derechos Humanos de la Secretaría de Extensión de la casa de estudios, y la Seccretaría de Cultura de FEARAB Argentina.
Anunciado como una "Mesa redonda" bajo el lema de: "La destrucción de El Líbano: Derecho, Derecho Internacional, Derechos Humanos", el evento se llevó a cabo el pasado jueves 17 de agosto, en la sede de la facultad de la calle 25 de Mayo 217.
El acto se inició bajo e lema “El Líbano – Qana (30-7-2006). Los árabes también tenemos derecho a demandar, reclamar, apelar, exigir por nuestros derechos humanos”.
Entre los integrantes del panel se anunció la presencia de Hisham Hamdan, Embajador de la República del Líbano; Federico Villegas Beltrán, Director de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio y Culto; Renée Girardi, titular de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil de Facultad de Filosofía y Letras (UBA); José Luis Moure, Investigador CONICET, Susana Murphy, Profesora de Historia Antigua I; Nora Bilal, Secretaria de Cultura de FEARAB Argentina; Fernando “Pino” Solanas, Cineasta y Ex-Diputado Nacional; Gandhour Daher, Licenciado en Relaciones Internacionales; Ricardo Elía del Centro Islámico de la República Argentina; y el Padre Atanasious Salan de la Arquidiócesis Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía en la República Argentina.
Además se anunció la asistencia de muchas personalidades, entre ellos al Embajador de la República Árabe Siria, Riad Al-Sineh, al Embajador de Palestina Farid Sawam, a Viviana Jones,Directora a/c de la Dirección de África del Norte y Medio Oriente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio y Culto, al Diputado Nacional Jorge Daud, al director del Instituto contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia (INADI) Gustavo Llaver y a Laura Bonaparte, de Madres de Plaza de Mayo.
A los nombres se sumaron adhesiones, algunas predecibles y otras realmente llamativas:
Adolfo Pérez Esquivel, Alta Política.com, Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), Programa televisivo Desde el aljibe (Dr. Roberto Ahuad), Programa radial Patria Árabe (Sr. Américo Yunes), y los Diputados Nacionales Amanda Susana Genem, Rafael Bielsa, Patricia Fadel, Santiago Ferrigno, Alicia Tate, Nélida Mabel Mansur y Osvaldo Ruben Salud.
Hugo Trinchero, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras sumó su adhesión al anunciar que no podría hablar durante el acto, tal como estaba previsto.
Hasta aquí las formalidades de un acto que anunciaba una clara postura.
Denuncias
Según integrantes de la CJFFYL (Colectividad Judía de la Facultad de Filosofía y Letras) los hechos no faltaron a los supuestos.
Susana Murphy intentó excusarse al decir "no pensábamos que iban a decir esas cosas". Plural utilizado seguramente en concordancia a la previsión su esposo, el Profesor Moure, organizador del acto
Según testigos presenciales, no hubo durante el evento reacción alguna a los dichos de expositores antisemitas.
El Padre Atanasious Salan dijo sin más: "El judaísmo no es enemigo de la Iglesia, es enemigo de la vida".
Por su parte, Pino Solanas, equiparó a "los guerrilleros" de Hezbollah con los desaparecidos del '76 y con los miembros del levantamiento del Guetto de Varsovia, lo cual, afirma la CJFFYL “aunque no puede considerarse una expresión antisemita, es una falta de respeto total hacia los familiares de desaparecidos y hacia los sobrevivientes del Holocausto”.
Solanas, además, agredió verbalmente al representante del INADI, quien optó por retirarse del acto.
Repudio
“Por más que el Decano diga públicamente que se arrepiente de haber adherido a ese acto, o que utilice el recurso de la Prof. Murphy de decir "yo no sabía qué se iba a decir en ese acto", cuando él iba a ser uno de los oradores e incluso se leyó su carta de adhesión al mismo, en la que equiparaba al Holocausto y los crímenes del nazismo con la posición de Israel, no le vamos a creer. Lo hará por compromiso o para evitar asuntos legales”, aseguraron desde la CJFFYL.
“El no saber el contenido ilegal de un acto no legitima adherirse a dicho acto, ni lo excusa de la responsabilidad que implica dicha adhesión. Acá los únicos responsables no son los oradores antisemitas que pronunciaron frases racistas. Acá hay muchos más implicados que deberán asumir sus responsabilidades”, continuó en su descargo la agrupación judía.
Descargo
Ante la ola de acusaciones, el organizador y coordinador del acto, Dr. José Luis Moure envío el siguiente comunicado que circula por cadenas de correo electrónico:
“A los colegas, alumnos y circunstanciales lectores:
Soy José Luis Moure, director de CLEARAB (Cátedra Libre de Estudios Árabes), inaugurada el pasado mes de junio. Soy, además, docente de la Universidad de Buenos Aires desde hace treinta y seis años, y de la Facultad de Filosofía y Letras desde hace treinta y uno, dentro de cuya Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil funciona la Cátedra a que acabo de aludir.
El monstruoso e inhumano cariz que fueron tomando los acontecimientos en El Líbano determinó que desde esa Cátedra convocáramos a un acto de protesta por la destrucción de una nación Árabe antigua y pacífica, cuya historia, lengua y cultura corresponden al campo de nuestro interés académico específico. El acto tuvo lugar el 17 de agosto en la sede de 25 de Mayo de nuestra Facultad.
Invitamos al Sr. Embajador de El Líbano, intermediario de nuestra manifestación solidaria, y entendimos que en ese panel debían estar representadas, además de la de los integrantes de la Cátedra, las voces oficiales especializadas en Derechos Humanos, así como las de las dos confesiones mayoritarias de aquel país. El Sr. Fernando Solanas, de larga y conocida trayectoria artística y política, aceptó también acudir a la convocatoria.
En archivo adjunto a este mensaje puede leerse el texto de mi discurso inicial (N. de R.: A continuación en este artículo). Si bien creo que lo allá dicho debería eximirme de mayores aclaraciones acerca del presunto carácter antisemita del encuentro, no puedo ocultar mi profundo desagrado por la pátina de sospecha que pretende difundirse. Por escepticismo, en mis 57 años jamás tuve actuación política de ningún tipo, y por convicción ética y sentido común no adscribí a ideologías hostiles a raza o religión alguna. Desaconsejo investigar sobre esto, simplemente porque quien lo haga perderá su tiempo. Me eduqué en un Colegio en el que el número de compañeros de religión judía era altísimo; los muchos a quienes traté me han distinguido con su amistad a lo largo de cuarenta años, y podrán dar testimonio de que jamás salió de mi boca expresión alguna que manifestara el más leve asomo de discriminación, como tampoco yo la recibí de ellos. Y que no se aduzca el risible eslogan "Yo tengo un amigo judío". Los judíos fueron para mí gente sin marca, el producto de una oleada inmigratoria como aquella a la que yo mismo pertenecí. Configuraron mi entorno social desde siempre y no reparé en ellos como grupo diferenciado. En lo autobiográfico, mi familia y yo hemos sido beneficiados con la generosa, y hasta cierto punto impagable, asistencia profesional de médicos, abogados y terapeutas de esa confesión, por los que guardo profunda gratitud. Como profesor de Historia de la Lengua, he alcanzado cierta especialización en la historia y desarrollo del judeoespañol, tema sobre el que expuse en ocasión de mi concurso de acceso a la cátedra. Y creo no equivocarme si afirmo que fui el primero en fundamentar el pedido de que el sustantivo "Ydish" fuera incorporado al Diccionario de la Lengua Española. Lo antisemita -o lo antijudío, para ser más preciso- es una malformación espiritual de la que estoy exento.
Pero así como no es incompatible admirar a Bach, Beethoven o Halderlin y condenar los bombardeos alemanes de Guernica -porque aquella dimensión de Alemania y la de ésta son antagónicas-, tampoco es admisible que la gozosa lectura de Maimónides, Singer o Levinas nos obligue a callar nuestro repudio por la masacre de un pueblo inocente.
Esta parece haber sido también la opinión de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, cuya nota de adhesión transcribo, la de Pino Solanas y la del Consejo Directivo de nuestra Facultad. Intentar descalificar a todos ellos con el mote de antisemitismo es, cuando menos, una falacia denigratoria distractora que no consigue, empero, velar la horrenda realidad de una estrategia despiadada, cualquiera haya sido la nación que la haya concebido y ejecutado.
Y en cuanto al resto de los oradores del jueves 17, yo no sirvo para ejercer censura previa.
Me permito instar una vez más a que se lea mi discurso del pasado día 17.
Mucho agradeceré que este mensaje se difunda por los canales de correo electrónico por los que me llegó. Como universitarios, nos debemos este noble ejercicio de juego limpio.
Muchas gracias. José Luis Moure Legajo 42087 DNI 5.526.967”
Discursos
Palabras Iniciales
Prof. Dr. José Luis Moure UBA / CONICET Director de la Cátedra Libre de Estudios Árabes (UBA)
El 7 de junio pasado, cuando inaugurábamos la Cátedra Libre de Estudios Árabes de esta Facultad, advertimos:
“No es un lugar para el conflicto, no es un bastión bélico, no es un botín de guerra, no es un centro político ni propagandístico”.
Y seguimos pensando así, en atención a la necesaria distancia que frente a las convulsiones debe tener un emprendimiento universitario que quiere perdurar, sobre todo cuando su objeto de estudio se inserta en un realidad cultural, social, regional y hasta religiosa de gran complejidad, atravesada desde hace años por múltiples conflictos.
Somos particularmente reacios a importar esos conflictos a una Argentina que lucha todavía por superar los propios, y en la que la buena fortuna y políticas inteligentes lograron a lo largo de más de un siglo la envidiable convivencia de colectividades de muy diverso origen.
Pero hay un momento en que la prudencia puede confundirse con una cómoda asepsia. En que callar –como dijo alguna vez Unamuno en Salamanca, frente a un general que daba vivas a la muerte-, puede ser interpretado como aquiescencia.
Y una Cátedra Libre de Estudios Árabes, que forma parte de una Facultad de Filosofía y Letras, es decir consagrada a las Humanidades, no puede desnaturalizar con el silencio lo que acontece a quien es su esencia y su razón: el hombre, que es decir también la vida y la cultura de ese hombre.
Pero huelga recordar que ese “hombre” en singular es una metonimia por los hombres, las mujeres y los niños. Acostumbrados a manejar ideas, a acuñar simplificaciones, a elaborar esquemas teóricos, olvidamos con frecuencia que la historia está hecha y es sufrida por seres individuales, concretos y frágiles. Algunos de esos seres, los infinitamente menos, trazan las políticas y toman las decisiones; los infinitamente más, se benefician de ellas o las sufren.
Los acontecimientos en El Líbano de este largo mes último, las escenas que nos mostraron las fotos que acabamos de ver, infames (en su más rancio sentido etimológico), mancilladas por tanta desolación y muerte, por tanta mutilación, por tanto desarraigo, por tanto llanto y tantas orfandades, por tanto silencio de Dios y tanta evocación de infierno, nos instaron a hacer algo, no sé si lo mejor pero sí lo más honesto y rápido que desde esta Universidad es posible: levantar una voz unánime para que se detenga la destrucción y la matanza, denunciar y desmontar las sutilezas del formidable aparato propagandístico, gráfico y discursivo que colaboró con ellas, alentar el estudio objetivo del escenario local e internacional que les dio origen, y finalmente clamar también por la justicia y la elemental reparación de los daños materiales infligidos al Líbano y a sus gentes.
Este no es un acto antijudío. Ese sentimiento no está en mi espíritu, no está en mi razón y no está en una sola línea de mi currículum académico o ideológico. Muy por el contrario. En rigor no podría estarlo en un filólogo del español (que es lo que soy), lengua nacida precisamente en un medio alimentado por el idioma, la cultura y las creencias de los tres pueblos del Libro, como no puede estarlo en quien agradezca los nombres de 122 Premios Nobel, y la existencia de Maimónides o Yehuda-Halevy, de Bergson, Einstein, Canetti y Freud, de Guerchunoff, César Tiempo, Eichelbaum o Blaisten, de Mendelssohn, Mahler o Heine.
Pero no fue ciertamente en este espíritu y en esta humanidad judíos que se inspiraron los demenciales políticos y militares que diseñaron, ejecutaron y persistieron en el ejercicio del horror cotidiano a lo largo de estas jornadas despiadadas.
Pero por si mis palabras no fueran suficientemente convincentes en esta imprescindible aclaración y advertencia, permítaseme leer tres fragmentos periodísticos. Para el primero es necesario que recordemos por un instante una de las fotos más atroces que hemos visto hace un momento: “El niño gris no mira. Sus ojos están cerrados. Un hombre lo lleva en andas, en posición vertical. Sólo unos fluidos que gotean de su nariz y de su boca indican que no se trata de una escultura. Cada partícula de su cuerpo y de sus ropas están cubiertas con el polvo de la mampostería del edificio que se derrumbó sobre él en Qana, acaso la ciudad bíblica en la que Jesús hizo el trueque milagroso de agua en vino durante la celebración de una boda. Pero hoy se celebran funerales y no hay milagro que pueda despertar de un sueño espantoso a esa criatura y a quienes vimos su foto.
El doble mensaje del descargo posterior es un anecdótico agravante: mientras el gobierno israelí niega haber sabido que en ese edificio hubiera civiles refugiados, un videoclip que hacen circular por Internet sus organizaciones de apoyo muestra una toma aérea de un supuesto camión lanzador de cohetes que luego de cumplida su tarea estaciona en el garage de una casa. Con tal inteligencia, sus aviones atacaron un camión frigorífico que cargaba verduras y liquidaron a los campesinos que las habían cultivado.
La secuencia fílmica de propaganda israelí es tan confusa como la que Colin Powell presentó en las Naciones Unidas para demostrar que Irak poseía armas prohibidas y que el propio ex Secretario de Estado terminó por reconocer como falsa. Pero letreros en hebreo e inglés explican cada cuadro hasta llegar a la conclusión de que si los agresores se refugian entre civiles es legítimo masacrarlos. No es así. Semejantes medios descalifican cualquier fin. Ninguna meta vale la pena de ser alcanzada a ese precio, ninguna ofensa previa lo justifica [...]”.
Estas palabras duras y conmovedoras no fueron escritas por un propagandista pro-árabe, corresponden a Horacio Verbitsky, y fueron publicadas en Página 12, el 30 de julio pasado.
Ahora, un segundo testimonio de quien, refiriéndose a Vargas Llosa, señaló:
“Mario Vargas Llosa dijo que el operativo de las fuerzas armadas israelíes en Gaza “está fuera de toda proporción” y que “lo avergüenza ser amigo de Israel”. Estas palabras no provienen de algún “judío que se odia a sí mismo”, como Tel Aviv y sus lobbies de Occidente califican a todo judío de la diáspora –o no– que rechaza sus políticas de colonización y agresión al pueblo palestino. Pertenecen a Mario Vargas Llosa, quien no entra en esa categoría por razones obvias: no es judío ni se odia a sí mismo. El gran novelista las formuló en una entrevista al diario israelí Haaretz: “Israel –agregó– se ha convertido en un país poderoso y arrogante y cabe a los amigos ser muy críticos de sus políticas”. Qué habrá pensado en materia de proporciones el Premio Jerusalén 1995 y miembro honorario de la Universidad Hebrea de Jerusalén cuando días después tropas israelíes, en represalia por la captura de dos de sus soldados, incursionaron en el sur del Líbano, bloquearon sus puertos, bombardearon el aeropuerto de Beirut y dos bases militares libanesas, causaron la muerte de 53 civiles y provocaron la respuesta de Hezbolá”.
Tampoco estas fueron las palabras de un propagandista pro-árabe. Fueron escritas por el poeta argentino y Premio Cervantes, Juan Gelman, y publicadas el 13 de julio (Agencia Reuters). Y la fecha no es dato menor, porque las cifras de víctimas que él denuncia habían de decuplicarse en los días siguientes.
Y aquí, el tercero y último fragmento:
“El Líbano, que jamás combatió a Israel y tiene 40 diarios, 42 universidades y cientos de bancos, es destruido por nuestros aviones y fuego de artillería y nadie tiene en cuenta el profundo odio que estamos sembrando. Para la opinión pública internacional, Israel se ha convertido en un monstruo, y eso aún no ha sido calculado en la columna del débito de esta guerra. Israel se ha manchado, y se trata de una mancha moral que no podrá ser ni fácil ni rápidamente limpiada. No queremos verla. La gente quiere la victoria, aunque nadie sepa lo que es eso ni cuál será su precio”.
Este texto fue escrito por el periodista israelí Gideon Levy y publicado en el diario Ha’aretz (la versión traducida apareció en La Nación, el1 de agosto pasado).
Quiero completar la elocuencia de estos testimonios con el texto de un correo electrónico, que nos fue enviado hace tres días:
Servicio Paz y Justicia. Buenos Aires, 14 de agosto de 2006.
FEARAB-CLEARAB Dr. José Luis Moure Lic. Nora Bilal
De mi mayor consideración: Les agradezco mucho la invitación para el Acto en defensa y reclamo de los DDHH “El Líbano-Qana-30-7-06”. Reciban todo mi apoyo y solidaridad a vuestros objetivos en esta actividad.
Los momentos que vive la región de Medio Oriente hacen necesaria la solidaridad entre los pueblos, para la defensa de los derechos humanos, la paz y la justicia. En este sentido también es necesario que la comunidad internacional reaccione y detenga la invasión de Israel en Líbano antes de que sea tarde, y reclame el inicio de negociaciones para resolver el conflicto. El alto del fuego es un paso pero no garantiza la Paz y estabilidad regional. Los responsables de la barbarie tienen que parar la sinrazón en que se encuentran, sin salida alguna. Deben hacerlo en bien de los pueblos y la humanidad.
Lamento no poder acompañarlos personalmente. Pero les reitero mi apoyo y solidaridad y a través de ustedes a todo el pueblo libanés. Paz y bien.
Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz
Señor Embajador de El Líbano:
Para cerrar este discurso inicial, la Cátedra Libre de Estudios Árabes le reitera lo ya expresado en una carta que le dirigimos el 27 de julio pasado:
“Ajenos por convicción a toda forma de violencia, en cuanto negación de la dimensión más noble de lo humano, en las crueles circunstancias presentes sólo podemos hacer votos sentidos por el inmediato cese de esta injustificada afrenta contra la vida y los bienes de los libaneses, invocar el consuelo para quienes han sufrido pérdidas irreparables y desear que los estragos de hoy no debiliten la voluntad de sus ciudadanos para la ardua tarea de reconstrucción que los espera.
Reciba, señor Embajador, esta manifestación de solidaridad y afecto para su pueblo”.
Muchas gracias.
Conclusiones
Si usted ha llegado hasta aquí con la lectura, probablemente es porque aun está intentando comprender como se puede salir de este conflicto, que si bien se traspone a Medio Oriente, sin dudas tiene sus profundas consecuencias en la sociedad argentina.
Lo invitamos a dialogar con otros lectores del sitio en el foro inaugurado para tal fin.
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